Destilen, cielos, el rocío;
nubes, lluevan al justo; que la tierra se abra y haga germinar al salvador.
Roráte, cæli, désuper,
et nubes pluant iustum; aperiátur terra et gérminet Salvatórem.
Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que hemos conocido por el anuncio del
ángel la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a
la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
De ti saldrá el jefe de Israel
Lectura del profeta Miqueas
5, 1-4a
Esto dice el Señor:
"En cuanto a ti, Belén de Efrata, que no
destacas entre las aldeas de Judá, sacaré de ti al que ha de ser soberano de
Israel: sus orígenes se remontan a los tiempos antiguos, a los días pasados.
Por eso el Señor abandonará a los suyos hasta el tiempo en que dé a luz la que
ha de dar a luz. Entonces los que aún queden volverán a reunirse con sus
hermanos israelitas. El se mantendrá firme y pastoreará con la fuerza del
Señor, y con la majestad del nombre del Señor su Dios. Ellos vivirán seguros,
porque extenderá su poder hasta los extremos de
Palabra del Señor.
Sal 79, 2-ac y 3b.15-16.18-19
Señor, muéstranos tu favor y
sálvanos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Pastor de Israel, escucha, tú
que te sientas sobre los querubines, resplandece. Despierta tu poder y ven a
salvarnos.
Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Dios todopoderoso, atiéndenos,
Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Que tu mano proteja al elegido,
al hombre que tú fortaleciste. Ya nunca nos apartaremos de ti; devuélvenos la
vida para que invoquemos tu nombre.
Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad
Lectura de la Carta a los
Hebreos
10, 5-10
Hermanos: Cuando Cristo entró en
este mundo, dijo: "No has querido sacrificio ni ofrenda, pero me has
formado un cuerpo; no has aceptado holocaustos ni sacrificios por el pecado.
Entonces yo dije: Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. Así está escrito
de mí en un capítulo del libro".
En primer lugar dice: No has querido ni aceptado los sacrificios, ofrendas,
holocaustos ni víctimas por el pecado, que se ofrecen según
Por
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aleluya, aleluya.
Yo soy la esclava el Señor; que se cumpla en mí lo que me has dicho.
Ecce ancílla Dómini:
fiat mihi secúndum verbum tuum.
Aleluya.
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
1, 39-45
Gloria a ti, Señor.
Por aquellos días, María se puso en
camino y fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de
Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño
saltó en su seno. Entonces Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes
voces:
"¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Pero
¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Porque en cuanto
oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído!
Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Pidamos, hermanos y hermanas, el auxilio del Señor, para que, apiadado del
pobre y del oprimido, venga a salvar al mundo de sus males:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para que todos los fieles se
dispongan a recibir a Cristo como lo recibió María, y como ella conserven sus
palabras en el corazón, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que aquellos hermanos nuestros
que han abandonado las prácticas cristianas, pero acudirán al templo en las
próximas fiestas de Navidad, descubran la buena noticia del Evangelio, no como
un rayo fugaz en la noche, sino como luz permanente que ilumina y alegra toda
la vida, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que las fiestas del nacimiento
del Señor alejen las tinieblas de quienes viven sumergidos en dudas e
incertidumbres y colmen los deseos de quienes se sienten descorazonados y
tristes, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el nacimiento de Cristo
nos ayude a renunciar a los deseos mundanos y a vivir sobria y honradamente
esperando la aparición definitiva del Señor, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que elegiste como templo de tu permanencia a María, la humilde
hija de Israel, escucha nuestras plegarias y concédenos vivir siempre
plenamente adheridos a tu voluntad, imitando la obediencia del Verbo, que vino
al mundo a cumplir las Escrituras.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El mismo Espíritu, que cubrió con su
sombra y fecundó con su poder las entrañas de María,
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La doble espera de Cristo
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de
madre, Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres.
El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su
nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando
su alabanza.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
He aquí que la Virgen
concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Dios con nosotros.
Ecce Virgo concípiet, et páriet fílium; et vocábitur nomen eius Emmánuel.
Oremos:
Señor, que este pueblo, que acaba de recibir la prenda de su salvación, se
prepare con tanto mayor fervor a celebrar el misterio del nacimiento de tu
Hijo, cuanto más se acerca la fiesta de Navidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.